Extracto de artículo de Patrticio Navia. La Tercera
Es verdad que la política consiste en negociar acuerdos y forjar compromisos. No es el lugar para adoptar posturas irreconciliables ni sólo para hacer declaraciones de principios. Mientras más ideologizados y testarudos son los políticos, peor funciona la democracia. Pero estar dispuesto a negociar para avanzar una causa no es lo mismo que no tener una causa. Por ejemplo, bien pudiera ser el caso que hoy las circunstancias políticas y sociales hagan improbable improbable negociar sobre el matrimonio homosexual, pero eso no significa que los políticos que están a favor deban guardar silencio. Si se mantiene la evolución en los sondeos de opinión pública –y Chile sigue la tendencia de otros países desarrollados y de algunos vecino la legalización de las uniones civiles es sólo cuestión de tiempo. Mientras tanto, los políticos que se oponen al matrimonio homosexual deben defender sus posturas e intentar convencer al electorado. Si en cambio, aspiran a que desaparezca el debate porque temen adoptar posiciones impopulares, esos políticos incumplen su obligación moral como forjadores de opinión y defensores de sus ideologías.
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